HEFEI, 23 ene (Xinhua) — En menos de media hora, una docena de camiones de carga entra en el Parque Científico y Tecnológico de Tianying, ubicado en el distrito de Jieshou de la provincia de Anhui, en el este de China, para descargar baterías usadas recogidas en diferentes lugares de todo el país.
Allí en el parque, la cadena industrial completa, que convierte cada una de las baterías usadas en unas nuevas, desentraña el código del desarrollo económico del distrito apoyado en la economía circular.
Según datos oficiales, el valor de la industria de reciclaje de China superó los 4 billones de yuanes (574.500 millones de dólares) en 2024, creando empleos para 35 millones de personas, y Jieshou se destaca como uno de los lugares incluidos en la primera lista de «modelo nacional de economía circular», por parte de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, el máximo planificador económico del país.
Jieshou se encarga cada año de más de 4 millones de toneladas de baterías usadas, aluminio de desecho y plástico desechado, apoyando una producción de 990.000 toneladas de plomo reciclado y más de 100 millones de baterías de tracción regeneradas. Como resultado, de cada cinco baterías que se producen en el país, una tiene como origen a Jieshou.
Siendo el distrito más pequeño de Anhui en términos de superficie, Jieshou no dispone de ningún tipo de reserva de minerales, y en el pasado ni siquiera contaba con una red de transporte favorable. «Edificamos nuestra montaña de oro y plata sobre los residuos», así suelen describir los lugareños los beneficios que les ha traído la economía circular.
Zhu Guixian, de 75 años, y quien se dedica a comerciar con chatarra, ha sido testigo de la evolución. En los años 70, Zhu recorría los lugares vecinos en una vieja bicicleta para recoger las baterías eléctricas usadas. «Después de llegar a casa, instalábamos la estufa, fundíamos el plomo de las baterías que recogíamos, y luego lo vendíamos», cuenta el anciano.
Un sinnúmero de chatarreros como Zhu, que décadas atrás se dedicaron al reciclaje de materiales de desecho, fueron pioneros de la economía circular en este pequeño distrito, que hacía parte de la lista de los más pobres de la provincia.
Posteriormente, bajo la orientación científica del Gobierno, el reciclaje en Jieshou experimentó un desarrollo industrializado, caracterizado por la expansión de las industrias del plomo, el litio, los plásticos, el cobre y el aluminio reciclados, y también por la inversión de grandes empresas, formando así una cadena industrial completa y una nueva fuerza en la industria.
Hoy en día, en respuesta al desarrollo del mercado, Jieshou ha establecido un nuevo objetivo industrial: El reciclaje de baterías de litio para vehículos de nueva energía, en el contexto del rápido desarrollo de esta industria en el país.
Según Cao Wei, subdirector del comité de gestión de la Zona de Alta Tecnología de Jieshou, se han establecido cuatro empresas de reciclaje y fabricación de baterías de litio, con una capacidad de reciclaje anual de hasta 520.000 toneladas.
En el recinto de la fábrica de Anhui Nandu Huabo New Materials Technology, la línea de trituración y clasificación automática opera sin inconvenientes: Las baterías de litio usadas entran al equipo una por una para su trituración, cribado y purificación, el sistema de control inteligente ajusta con precisión los parámetros, y técnicos enfundados en trajes de protección monitorean la evolución de los datos en busca de eventuales alteraciones, en un taller cuya limpieza hace difícil creer que se está procesando chatarra.
Según Zhu Xiaotian, administrador de la empresa, Se han invertido 800 millones de yuanes en el proyecto, que, además de procesar 70.000 toneladas de diferentes tipos de baterías de litio cada año, puede producir precursores ternarios y materiales de cátodo, y reciclar recursos como cobre, aluminio y grafito.
En Jieshou, la expansión constante de un gran número de empresas de economía circular está estrechamente vinculada con una frase clave: Innovación tecnológica.
En la actualidad, Jieshou cuenta con 175 empresas de alta tecnología y ha incubado 18 «pequeñas gigantes» a nivel nacional, es decir, pymes innovadoras que utilizan tecnologías especializadas y sofisticadas para fabricar productos novedosos o únicos.
El número de patentes de invención por cada 10.000 personas es de 34,78, más alto que el nivel promedio de Anhui, una provincia importante en China en materia de innovación científica y tecnológica.
Mientras tanto, las tecnologías informáticas y equipos inteligentes de nueva generación, como la inteligencia artificial y los robots industriales, están potenciando la construcción de fábricas inteligentes.
Con el desarrollo de la economía circular y la fabricación ecológica, Jieshou, cuya superficie es similar a la de la ciudad de Kalundborg, Dinamarca, hace tiempo se deshizo de la etiqueta de «distrito pobre» y aspira a convertirse en la versión china de Kalundborg, con su experiencia en la economía circular inspirada por la llamada «Simbiosis de Kalundborg», el primer y más conocido ejemplo de ecología industrial del mundo, iniciado en la década de 1960 a partir de la cooperación entre empresas cuyos residuos o subproductos comenzaron a ser utilizados como recursos, formando una red de intercambio de materiales y energía. Fin