BEIJING, 13 ene (Xinhua) — Desde los «chatbots» hasta los vehículos autónomos, la inteligencia artificial (IA) está transformando la forma de trabajar en China, impulsando la eficiencia y redefiniendo las fronteras industriales. Sin embargo, este cambio ha aumentado la preocupación por una posible pérdida de empleos, con trabajadores que van desde operadores de líneas de montaje hasta diseñadores y traductores sintiendo ya algo de presión. Reconociendo la disrupción a corto plazo, los economistas creen que la IA no es tanto el fin del empleo como una fuerza transformadora que, al igual que en anteriores oleadas de revoluciones tecnológicas, reestructurará el mercado laboral al dar lugar a nuevas profesiones y modelos de trabajo. Por su parte, los responsables políticos chinos están actuando para guiar el desarrollo de la IA en un esfuerzo por amortiguar su impacto en el empleo, a la vez que intensifican la inversión en capital humano, con el objetivo de formar una fuerza laboral mejor preparada para los rápidos cambios tecnológicos y apoyar una economía en transición. LA IA NO SERÁ UN DESTRUCTOR DE EMPLEOS Los analistas afirman que la preocupación ante la posibilidad de que la tecnología desplace a los trabajadores no es nueva. Cada gran avance tecnológico, desde la máquina de vapor hasta la mecanización, ha suscitado temores similares. «Aunque algunos roles tradicionales están desapareciendo gradualmente, la IA aumenta la productividad y abre espacio para nuevas industrias, creando nuevas oportunidades y redefiniendo el empleo en el futuro», opinó Wu Jie, analista del grupo de expertos DRCnet. En agosto de 2025, el Consejo de Estado, gabinete chino, presentó las directrices para la iniciativa «IA Plus», que aboga por un uso más amplio de la IA para crear nuevos empleos y modernizar los existentes, a la vez que dirige recursos de innovación hacia sectores con un fuerte potencial de empleo. El Foro Económico Mundial ha proyectado en un informe que para 2030, la IA y las tecnologías de procesamiento de datos habrán creado alrededor de 11 millones de empleos en todo el mundo, compensando con creces los aproximadamente 9 millones de empleos que se espera que desplacen. Cabe destacar que esta dinámica ya es visible en China. La industria principal de la IA en China se acerca a los 600.000 millones de yuanes (85.580 millones de dólares), según Ding Zhuang, investigador del Instituto Chongyang de Estudios Financieros de la Universidad Renmin de China. «Desde los avances en grandes modelos de lenguaje y algoritmos hasta la integración profunda de la IA con la manufactura, los servicios y la biotecnología, la demanda de talento está en auge», afirmó. El Ministerio de Recursos Humanos y Seguridad Social ha identificado 72 nuevas ocupaciones en los últimos cinco años, más de 20 de ellas directamente relacionadas con la IA. Se espera que cada nueva ocupación genere entre 300.000 y 500.000 empleos en sus primeras etapas. La conducción autónoma ofrece un caso práctico revelador. En lugar de simplemente reemplazar a los conductores, las empresas están creando puestos que combinan la experiencia operativa con las habilidades digitales. Las empresas que ofrecen servicios de robotaxi están contratando supervisores de seguridad en tierra, probadores de vehículos e ingenieros de algoritmos de despacho. Muchas vacantes priorizan a los conductores de taxi, autobús o servicios de transporte, lo que refleja un impulso para reciclar a los trabajadores tradicionales en lugar de descartarlos. Una de estas transiciones es la de Zhang Chao, un antiguo gerente de renta de automóviles que ahora es operador de seguridad remoto para robotaxis en Beijing. Él supervisa los vehículos autónomos en tiempo real e interviene cuando es necesario, por ejemplo alterando el recorrido de los vehículos en respuesta a cierres viales. El puesto requiere un sólido conocimiento de los sistemas y el «software» de los vehículos, así como concentración y paciencia, explica Zhang. «La fábrica solía dedicarse al ensamblaje, la soldadura y la reparación. Ahora los trabajadores están pasando de manejar llaves inglesas a gestionar los sistemas, convirtiéndose en probadores y operadores de vehículos inteligentes conectados», indicó Wang Hao, investigador del Centro para el Desarrollo de la Industria de la Información de China. INVIRTIENDO EN LOS HUMANOS Dado que la IA representa una profunda reestructuración de las habilidades, la división del trabajo y las formas de empleo, el Gobierno ha acelerado la adaptación mediante la capacitación, la mejora de la educación y la inversión en capital humano. Una campaña nacional de capacitación profesional, que se extenderá hasta 2027, ofrecerá capacitación subvencionada a más de 30 millones de personas. Se ha ordenado a las escuelas fortalecer la educación en IA, comenzando desde la primaria, para ayudar a los estudiantes a comprender cómo la tecnología interactúa con la sociedad. Recientemente, empezó a aparecer con frecuencia una nueva frase en documentos oficiales: «Invertir en el capital humano». Esta frase apareció repetidamente en el informe sobre la labor del Gobierno de 2025 y en documentos de planificación del desarrollo a largo plazo, y, además, fue mencionada varias veces en una reunión económica de alto nivel celebrada el mes pasado, en la que se establecieron las prioridades para 2026. Este concepto refleja un cambio de mentalidad. A medida que la tecnología avanza, la creatividad humana se ha convertido en el principal activo competitivo que está ayudando a China a pasar de un crecimiento intensivo en mano de obra a un desarrollo impulsado por la inteligencia y la creatividad, explicaron analistas. Ante el envejecimiento de la población, mejorar el capital humano ayudará al país a pasar de un dividendo demográfico a un dividendo de talento, argumentó Liu Mingxi, investigador del Instituto de Ciencia y Desarrollo de la Academia de Ciencias de China. A pesar de este impulso, los expertos se muestran convencidos de que aún queda mucho por hacer. Adaptar los planes de estudio universitarios a las aplicaciones de IA en rápida evolución, capacitar a los trabajadores de mediana edad y apoyar a quienes se han visto desplazados por la automatización requiere un marco de políticas más integral. Gong Piming, investigador de la Academia de Investigación Macroeconómica de China, solicitó asistencia específica para la transición de los grupos más afectados por los cambios tecnológicos, incluyendo mejoras en las prestaciones por desempleo, subsidios para la capacitación e incentivos para la reincorporación laboral, con el fin de acortar su camino de regreso al trabajo. China debe crear programas de talento digital de varios niveles e integrar la «capacitación en IA para todos» y el aprendizaje permanente en la fuerza laboral, sugirió Li Tao, profesor de la Universidad Normal de Beijing, quien destacó la importancia de estos esfuerzos para ayudar a la fuerza laboral a adaptarse a los cambios disruptivos impulsados por el acelerado desarrollo de la IA. Fin